Daloa, a 20 de marzo de 2008.
¿Cuáles son las posibilidades de que un mexicano se encuentre con una rusa nacida en algún pueblo cerca del lago Baikal, quien es azafata de un helicóptero MI 8 y que además habla español cómo andaluza en medio de la región cafetalera de Costa de Marfil? Ínfimas, y ese es el punto.
Después de un largo periodo de sequía como prosador, regreso con intensidad de toda intensidad a mi auto oficio de discutir el punto. Punto cotidiano y de infinitas y excepcionales posibilidades. Y no regreso en un domingo cualquiera así nomás, no señor, regreso en domingo de Ramos y saliendo de una malaria psicodélica: misticismo de mosquito en rosa mexicano. Regreso, porque de alguna manera metafísica este espacio me hace falta y porque ustedes lo llenan.
Regreso porque para escribir hay que disciplinarse, y no encuentro mejor manera de hacerlo que a través de este espacio que es intimo (adiós blog) y paradójicamente, un ágora.
Finalmente regreso, porque… tal vez no tengo televisión y convivo entre un grillo y una rana.
En todo caso heme aquí, y desde aquí pal real. Tengo muchas cosas que contarles, muchos puntos surgidos en el culo de África ,desde donde escribo, porque si África tiene un culo henos en la flatulencia; pero también puntos viajeros puntos que pasan por el palacio de los papas en Avignon, las riberas del Hudson, la palmera que vio a Apolo nacer en Delos, maratones freudianos en Acapulco y un largo etcétera.
Rusas mas, rusas menos lo importante, es recuperar el punto.
Amor
AP
¿Cuáles son las posibilidades de que un mexicano se encuentre con una rusa nacida en algún pueblo cerca del lago Baikal, quien es azafata de un helicóptero MI 8 y que además habla español cómo andaluza en medio de la región cafetalera de Costa de Marfil? Ínfimas, y ese es el punto.
Después de un largo periodo de sequía como prosador, regreso con intensidad de toda intensidad a mi auto oficio de discutir el punto. Punto cotidiano y de infinitas y excepcionales posibilidades. Y no regreso en un domingo cualquiera así nomás, no señor, regreso en domingo de Ramos y saliendo de una malaria psicodélica: misticismo de mosquito en rosa mexicano. Regreso, porque de alguna manera metafísica este espacio me hace falta y porque ustedes lo llenan.
Regreso porque para escribir hay que disciplinarse, y no encuentro mejor manera de hacerlo que a través de este espacio que es intimo (adiós blog) y paradójicamente, un ágora.
Finalmente regreso, porque… tal vez no tengo televisión y convivo entre un grillo y una rana.
En todo caso heme aquí, y desde aquí pal real. Tengo muchas cosas que contarles, muchos puntos surgidos en el culo de África ,desde donde escribo, porque si África tiene un culo henos en la flatulencia; pero también puntos viajeros puntos que pasan por el palacio de los papas en Avignon, las riberas del Hudson, la palmera que vio a Apolo nacer en Delos, maratones freudianos en Acapulco y un largo etcétera.
Rusas mas, rusas menos lo importante, es recuperar el punto.
Amor
AP





